Notas sobre las salinas de la La Malahá (Granada)

Antonio Malpica Cuello

5/5/17.-

Sin ningún género de dudas son las que mejor conocemos de todas las interiores del reino de Granada. Hay una abundante documentación escrita,sobre todo por ser las básicas del sistema monopolítico por los Reyes Católicos, pero también por hallarse cerca de Granada, la capital del reino. La Malahá está , presisamente, en la depresión Granadina, en su área marginal.
En la actualidad siguen en explotación. Ocupan la margen derecha del arroyo Salado a su paso por el pueblo de dicho nombre. Precisamente éste es la versión árabe de salina.
No cabe, pues, duda de que en época islámica estaban en uso. Y aun es posible que antes.


En efecto, en torno a las salinas hay varios yacimientos de diferentes épocas (prehistóricas, protohistórica y romanas). El situado en los baños termales, de adscripción romana, pone de manifiesto el interés de la zona, máxime cuando en las mismas salinas , frente a él y al otro lado del arroyo salado hemos podido hallar fragmentos de tierra sigillata, cerámica común y tegulae. No parece, pues, exagerado afirmar que en tiempos romanos la sal ya fuese explotada. El abundante poblamiento de la zona y la concentración de yacimientos entorno a las salinas, nos advierte de la importancia de esta tierra, a la que, tal vez, no sería ajena la explotación de la sal. Estos extremos habrá, sin embargo, que comprobarlo, cuando se haga un trabajo mas minucioso.
Con seguridad los Nazaríes debieron de desarrollar la producción salinera, con vistas especialmente a abastecer toda la zona de Granada. No hay que descartar tampoco que los ganados de paso por el Quempe se abasteciesen de ella.
Pero, como ya hemos dicho, estas salinas ganan en importancia con el establecimiento del monopolio salinero. A partir de entonces ( fines del siglo xv) se aprecia cómo siguen en producción. En el siglo XVII hay referencias incluso a la técnica de extracción, que, como se verá, no es muy diferente a la que se seguía en tiempos de los Reyes Católicos:,,En dicha villa está unas de las Reales fábricas de salinas, que se mantiene por su Majestad católica, elaborando cada año de diez y seis a diez y siete mil fanegas de sal. Está fuera del pueblo a la parte de allá del arroyo Jaque ya nombrado, con casa y vivienda para el administrador fiel, guarda anual, fabricante y el depósito de sal. Para la fábrica de ésta se recogen las aguas del invierno de sus cuatro nacimientos, los dos a fuerza de noria o influjo de una caballería, los otros por efecto de bomba y mano de una persona racional.
Menos explícito, pero también interesante, es el texto de Madoz:
-También hay aguas salinas que despues de pasar por bajo un buen puente de piedra, se depositan en unas 60 posas, donde se frabrican anualmente 16 á 20.000 fan.., de sal, por cuenta hoy de un grande almacen, capaz de tener 20.000 fan.., y junto á este las habitaciones de los empleados. Si no hacemos caso de la cifra exactabque nos ofrece, podremos comparar las informaciones con las que obtenemos de pleito de 1505, seguido para esclarecer las rentas de las salinas de Dalías y la Malahá de 1498-1499. La sal se obtiene de agua salada que es elevada por una noria. De allí pasaba, según creemos, a una alberca y desde ésta a unas pozas, en donde por insolación se conseguía la sal. Esta se iba formando y recibía varios peinazos, es decir, con un rastrillo se amontonaba en el centro de la poza. Más tarde, era trasladada a la era, en donde se podía moler. Parece que estas labores se hacían en primavera y eran desarrolladas por maestros y peones, es decir por agentes que sabían el proceso de obtener sal y por otras personas que hacían los trabajos más duros. Entre éstos se hallaban los de encerrar la sal, para los que contaban con bestias de carga. En la Malahá había una sal para su almacenaje, vecina a una casa que posiblemente sería para los hombres que controlaban todo el proceso.
Se observará que, independientemente de lo rentable que fuese la obtención de sal, había gastos de cierta importancia, debido sobre todo a las labores precisas para su transporte y almacenamiento, que se hacen más complejas desde el momento que tenían que medirlas, lo que requería la participación de un mediador.

Al menos dos clases de sal se daban en la Malahá: la blanca y la prieta, con una calidad y precio superior aquélla a ésta. En el caso de la prieta, sería de color parduzco, más gruesa y de peor calidad. A ello contribuiría la falta de un proceso de refinamiento de la sal. Sin duda se empleaba en el caso de la sal blanca . Pero ignoramos cómo se llevaba a cabo y qué mecanismo y utensilios se empleaban.

Teniendo en cuenta, como hemos dicho que eran , junto con las de Dalías, la base del monopolio salinero granadino, las referencias documentales con que contamos de época ya castellana, especialmente , en la formación de este, no deben de considerarse válidas para etapas anteriores, es decir, de época Nazarí. Según el citado pleito, de 1504, la sal de La Malahá se vendía en las mismas salinas. en tiendas de Granada y la Alhambra, y por numerosos puntos de la Alpujarra, costa y Montes occidentales. No obstante, es plausible que en toda la depresión granadina, el Valle de Lecrín y en parte de la Alpujarra se vendiese. Los precios, tasas, cifras de producción y demás cantidades que nos son conocidas no merecen ahora atención, porque se refieren a los tiempos del monopolio salinero.