Salinas de Cabo de Gata

Localización: humedal litoral clasificado como “artificial o modificado” y “cultural” que se localiza sobre una llanura litoral sedimentaria al Suroeste de la Sierra de Cabo de Gata (Almería). Estas salinas, paralelas a la línea de costa, alcanzan una superficie máxima de 300 hectáreas (teniendo en cuenta la superficie total inundable).

 

Caracterización geográfica: las salinas se nutren de agua marina a través de un complejo sistema de canalización que comunica al recinto salinero con un grupo de estanques situados en la base de unos acantilados marinos próximos. Reciben además aportes hídricos por escorrentía superficial a través de las numerosas ramblas que desaguan en la zona. En años especialmente lluviosos, el área inundable puede ampliarse considerablemente, abarcando entonces terrenos situados al Oeste del complejo salinero que se asientan sobre arcillas y se encharcan fácilmente.

            La vegetación asociada a estas salinas se corresponde con distintas especies de quenopodiáceas, destacando por su abundancia la sosa alacranera y otras plantas halófilas. En aquellos sectores donde el agua es menos salina, se desarrollan carrizales y cañaverales más o menos densos que contribuyen a la diversificación paisajística del humedal. Las formaciones de mayor porte se limitan a pequeños bosquetes de taray y de palmeras, apareciendo algún azufaifo aislado, aunque la mayor parte de la llanura litoral aparece tapizada por matorrales y herbazales.

            Desde el punto de vista faunístico, en estas salinas se han registrado más de 115 especies de aves acuáticas y marinas, especialmente migratorias, que utilizan el humedal como área de descanso.

            Atendiendo a la explotación de las salinas, cabe señalar que la producción anual de Cloruro Sódico puede llegar a superar las 40.000 Tm, formando enormes montañas blancas que contribuyen a la identidad paisajística de este rincón de la costa almeriense. Debido a su carácter comercial, pueden distinguirse distintos tipos de charcas según su función en la explotación salinera: charcas calentadoras, evaporadoras y cristalizadoras.

 

Caracterización histórica: de indudable valor cultural, el origen de estas explotaciones se remonta probablemente al período fenicio o cartaginés, como así lo pondría de manifiesto el origen púnico del término Charidemo, que podría traducirse como “promontorio de las ágatas”. Del período romano existen evidencias arqueológicas de una industria de salazón, situada junto a la cercana Ermita de Torregarcía. Sin embargo, este aprovechamiento ha sido muy irregular a lo largo de la historia, pasando de períodos de inactividad y de abandono, a otros de frenética producción.

Existen evidencias escritas de la producción de  sal  en  época  de  dominación  musulmana.  Durante el reinado de Alfonso VII (1126-1157), las salinas marítimas quedaron reservadas al rey, y comenzaron a ser  arrendadas  por  su  sucesor  Alfonso  VIII  (1158-1214).

Este monopolio de la sal permitió el cobro de derechos y la exportación de parte de la producción de sal a los países mediterráneos y a Flandes.

En el siglo XIX se produjo la primera crisis salinera  importante  a  causa  del  descubrimiento  de  numerosos  yacimientos  de  sal  gema,  que  provocaron  un  fuerte  descenso  en  el  precio  de  la  sal.  La  Ley  de  Minas  de  1869  declaró  en  venta  todas  las  salinas  del  Estado  y  liberó la producción y venta de sal, desapareciendo así  el monopolio estatal. Las salinas de Cabo de Gata fueron subastadas públicamente en el año 1872 y pasaron  a manos de la propiedad particular. En  1904  se  construyó  un  muro  de  protección  frente a las inundaciones, se incorporaron nuevos estanques de concentración  y  se  instalaron  vías  que  permitirían el transporte de la sal desde las balsas de cristalización hasta el embarcadero y en 1909 comenzó la construcción  del  nuevo  canal  de  alimentación.  La  producción de  las  salinas  de  Cabo  de  Gata  y  Cerrillos  alcanzaba en aquella época 90.000 Tm anuales.

            En 1925 las salinas fueron adquiridas por Unión Salinera de España (USESA); y ya en la década de los 60 se incorporaron los últimos estanques al circuito de producción, siendo desde entonces cuando se inicia un proceso de mecanización de la recolección de sal que se mantiene hasta la actualidad. Todo ello ha generado que las Salinas de Cabo de Gata sean uno de los humedales culturales más relevantes del sureste peninsular.

 

Principales figuras de protección ambiental: Parque Natural Cabo de Gata – Níjar, Reserva de la Biosfera, Humedal Ramsar, Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), Lugar de Interés Comunitario (LIC), Zona Especialmente Protegida de Importancia para el Mediterráneo (ZEPIM), Humedal Andaluz (Inventario Humedales de Andalucía – IHA).

 

Notas y refleciones sobre las Salinas de Cabo de Gata

(Antonio Malpica Cuello)

Una de las salinas que ha perdurado y ha sido modificada a lo largo de su historia para adaptarse a la economía salinera de cada momento, es la situada en Cabo,de Gata. Tiene, pues, una larga tradición salinera.


En sus orígenes era una antigua albufera junto a dicho Cabo. Está asociada en su génesis a áreas en las que la plataforma continental es más extensa y la dinámica litoral hace posible una acumulación de sedimentos por los cursos de agua, como las ramblas que desembocan en la bahía de Almería y por la acción del Andarax en su delta. Si bien puede reconocerse la presencia de tales formaciones hace 100.000-120.000 años, todo indica que su conformación es más reciente y está unida a la evolución paleogreográfica de la bahía de Almería. Los sedimentos que llegan al mar derivan hacia Cabo de Gata, hasta que forman un cordón litoral y una albufera litoral que enlazan con los abanicos y los conos aluviales que se forman al pie de los relieves volcánicos que allí hay. Es un área marginal para la vida agrícola y con una fuerte insolación y escasa pluviosidad, además de vientos suficientes para dispersar la humedad y conseguir preparar la sal.


Todo este conjunto tiene una organización claramente salinera, si bien hay un espacio encharcado que no funciona como salina y hoy es una reserva natural con numerosas especies de aves y vegetación halófita.
El agua del mar es recogida en estanques y allí se concentraba para conseguir la salmuera. Llegaba allí por una zanja que la traía del mar, aprovechando las marejadas y creando un desnivel. Todavía es visible y se utiliza. Una vez cumplida la misión de ser concentrada, se distribuía por piletas poco profundas en donde cristalizaba y, luego, se peinaba y recogía formando grandes montañas de sal que se guardaba.


Podemos conocerlas en su formación económica y territorial. En efecto, Campo de Níjar y Cabo de Gata son en cierta medida complementarios. En la parte N de aquel, en el piedemonte de Sierra Alhamilla hay al menos dos alquerías conformadas ya en época medieval, basadas en la irrigación, con un impresionante sistema hidráulico que surge de una fuente en el caso de Huebro. Más abajo está el llamado propiamente Campo de Níjar, en donde hay y ha habido una práctica ganadera tradicionalmente. Aparte de las rutas detectadas y hasta hace poco en uso, hay constancia de aljibes grandes en su recorrido para que abrevase. El análisis de estas prácticas económicas muestra asimismo una conexión a través del pasillo de Tabernas con diferentes zonas, algunas de montaña, como la Sierra de Filabres, en donde los rebaños y hatos podrían pasar el verano. Finalmente, hay una tercera área, la que está en la misma línea de costa. Esta debe dividirse en dos partes. La que se relaciona con el golfo de Almería, al oeste, y la oriental, formada por calas y recortadas ensenadas. La pesca era una actividad notable, e incluso hay embarcaderos a lo largo de ese recorrido.
Este poblamiento apenas dibujado es el que podríamos calificar de medieval y, sobre todo, nazarí. Pero es posible que en tiempos ya antiguos estuviesen en explotación las salinas. De todas formas hay que ser prudente, porque hay que correlacionar los restos cerámicos con el sistema de explotación de un recurso tan demandado como la sal, con una tecnología bien conocida para su obtención y asociación con la pesca, sobre todo del garum, que se demuestran en algunas factorías visibles.


En todo caso, la existencia de una gran ciudad, Almería, a partir del siglo X y de un puerto muy importante nos hacen pensar que el tráfico comercial de la sal fuese significativo en la vida económica. Desde luego en tiempos nazaríes (siglos XIII-XV), tras la crisis de la zona debido a la conquista cristiana del siglo XII, las actividades económicas conexas con las salinas marítimas de Cabo de Gata eran ganaderas, pesquera y comerciales. En tiempos posteriores fue perdiendo importancia, aunque ya en fechas contemporáneas fueron puesta de nuevo en valor.


En realidad hoy, aunque en una explotación de baja intensidad, se mantiene como una zona húmeda de gran interés, a la que hay que unir la anexa, dedicada a su uso como reserva natural.