Humedales y Turberas de Padul

Localización: los Humedales y Turberas de Padul, también denominados Laguna de Padul, constituyen un humedal interior o continental de tipo turbera asociado a depresión tectónica. El humedal, de 327 hectáreas, forma parte de una cuenca originalmente endorreica de 56 Km2 localizada en la vertiente suroccidental de Sierra Nevada, concretamente en el extremo septentrional de la fosa tectónica del Valle de Lecrín.

 

Caracterización geográfica: la cuenca “endorreica” de Padul presenta una altitud media de 755 m.s.n.m., aunque la menor cota se localiza en el fondo de la depresión (719 m.s.n.m.), coincidiendo con el sistema lacustre-palustre, foco principal del endorreísmo original o primigenio. Constituye además la turbera más meridional del continente europeo, por lo que se erige como un humedal clave para la investigación paleontológica y palinológica.

Atendiendo a sus características físico-ambientales, la litología se corresponde con potentes depósitos de turba con una profundidad que oscila entre 50-100 m. El clima, mediterráneo continentalizado seco, se caracteriza por la presencia de nieblas matinales que le confieren al paisaje un característico halo de misterio. Desde el punto de vista hidrológico, a la escorrentía natural (intermitente y/o estacional) ha de añadirse la escorrentía artificial. Esta última se corresponde con los canales de drenaje o “madres”, de caudal permanente, que se construyeron a finales del S.XVIII con la finalidad de desecar el humedal. En la actualidad, las madres se configuran como una de las principales señas de identidad del paisaje palustre paduleño. Otros elementos como el extenso carrizal, las lagunas permanentes del Aguadero y Agia, o la abundante y diversa fauna, hacen de la Laguna de Padul una de las más relevantes del sureste peninsular.

 

Caracterización histórica: la intervención antrópica de la Laguna de Padul se ha producido desde la Prehistoria a la actualidad, aunque con diferente grado de aprovechamiento e impacto ambiental y paisajístico. No obstante, cabe señalar el gran proyecto de desecación del humedal de finales del S.XVIII, motivado por intereses agrarios y cuestiones de salubridad. Éste consistió en la creación de un complejo entramado de canales de desagüe que permitieron la desecación del mismo. La puesta en cultivo de la superficie desecada no solo desencadenó la consolidación de un sistema de drenaje que persiste en la actualidad, sino que progresivamente se eliminó el bosque galería y la vegetación palustre hasta conformar una extensa vega en regadío. La tierra cultivable se estructuró en pequeñas parcelas bajo un sistema minifundista que ha llegado hasta nuestros días. A su vez, la fragmentación del parcelario desencadenó la creación de un denso entramado de caminos que permitían el acceso a las explotaciones.

            A la explotación agrícola del humedal se sumará desde 1956 la extracción de turba para su comercialización. No obstante, ya se habían producido explotaciones puntuales con anterioridad, así como numerosos proyectos e informes tanto nacionales como internacionales que estudiaron la potencialidad calorífica del turbal de Padul.

            Desde el año 2010, tras la clausura de una de las explotaciones de turba, se ha producido una recuperación parcial del humedal, especialmente desde el punto de vista hídrico, permitiendo la conformación de una extensa masa de agua dulce de unas 16 hectáreas. Por otra parte, durante el último quinquenio se ha mejorado la accesibilidad a la laguna gracias a la construcción de numerosas infraestructuras de uso público: senderos acondicionados (sendero del Mamut, por ejemplo), paneles informativos,  observatorios de aves, etc.; así como labores de revegetación con especies autóctonas.

            En cualquier caso, la intensa interrelación sociedad-medio en la Laguna de Padul no la eximen de presentar notables valores de todo tipo: productivos (explotación de recursos vegetales, hídricos y edáficos); histórico-patrimoniales (madres de desagüe, parcelario, sistema de explotación, restos paleontológicos); de uso social (actividades de implicación social, científicas y educativas); mitológicos, espirituales y simbólicos (leyenda del Ojo Oscuro) y estéticos (contrastes visuales, cromáticos y texturales).

           

Principales figuras de protección ambiental: Parque Natural de Sierra Nevada, Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA Sierra Nevada), Lugar de Importancia Comunitaria (LIC Sierra Nevada), Humedal Ramsar, Zona Húmeda Transformada (HT-1 del Plan Especial de Protección del Medio Físico de la Provincia de Granada), Zona de Especial Conservación (ZEC Sierra Nevada), Humedal Andaluz (Inventario Humedales de Andalucía – IHA).